Ramsés Rodríguez, investigador de la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura (ESIA) del Instituto Politécnico Nacional (IPN), desarrolló un innovador algoritmo “de rigideces base” capaz de calcular con precisión el daño en edificios afectados por sismos sin necesidad de destruir sus acabados o estructuras. El sistema funciona mediante sensores especiales colocados en el piso de los inmuebles, lo que permite recolectar datos ambientales y estructurales en un lapso de tres a cuatro horas para procesar un diagnóstico técnico completo en tan solo una hora. La herramienta evalúa la pérdida de firmeza en una escala donde el 0% representa ausencia de afectaciones, de 0 a 15% indica un impacto moderado, y cualquier cifra superior al 85% alerta sobre un riesgo grave o pérdida total de la rigidez.
La urgencia de implementar esta tecnología radica en que la Ciudad de México cuenta con más de mil 700 edificios de grandes dimensiones —incluidos 34 rascacielos— donde los daños tras un temblor suelen acumularse de forma oculta detrás de vigas y plafones. Este desarrollo, que ya fue probado con éxito en inmuebles de la institución y en un edificio de Estados Unidos, está recomendado principalmente para construcciones con una antigüedad mayor a los 15 años o que hayan sido expuestas a movimientos telúricos de alta intensidad. De acuerdo con el especialista, contar con una base de datos sobre la salud estructural de la capital permitirá determinar a tiempo qué complejos requieren un reforzamiento o una demolición extrema, evitando pérdidas económicas y salvaguardando la vida humana.