El Gobierno británico ha dado un paso decisivo para enfrentar el bloqueo en una de las arterias comerciales más importantes del mundo. El ministro de Defensa, John Healey, anunció este martes que el Reino Unido aportará una flota de drones, aviones de combate y un destructor de última generación a una misión multinacional destinada a proteger la navegación en el Estrecho de Ormuz.
La operación, que cuenta con el respaldo de más de 40 naciones, surge como respuesta directa al control que Irán mantiene sobre el estrecho desde hace meses, una medida de represalia ante el bloqueo de puertos iraníes impuesto por Estados Unidos. Actualmente, el 20% del petróleo y gas licuado mundial permanece retenido, lo que ha disparado los precios de la energía a niveles críticos.
La televisión estatal iraní difundió imágenes de un operativo en el Estrecho de Ormuz, donde soldados abordaron dos buques que navegaban sin permisos, según el gobierno de Irán.
— Azteca Noticias (@AztecaNoticias) April 24, 2026
Uno de ellos con bandera panameña, tripulado por marineros —incluidos cuatro montenegrinos— y otro… pic.twitter.com/zTtz83qwxf
El arsenal británico en camino
La contribución de Londres está respaldada por una inversión adicional de £115 millones de libras y contempla tecnología de punta para la detección de amenazas:
- HMS Dragon: El destructor de defensa aérea ya se dirige a la región y, según el Ministerio de Defensa (MoD), está listo para cualquier misión de seguridad inmediata.
- Tecnología Autónoma: Se desplegarán sistemas no tripulados para detectar y limpiar minas navales, además de botes-dron de vigilancia.
- Poder Aéreo: Escuadrones de cazas Typhoon realizarán patrullas aéreas constantes para disuadir ataques.
- Fuerza Terrestre: Más de 1,000 efectivos británicos ya se encuentran en la región operando sistemas de defensa contra drones.
El ministro Healey enfatizó que la misión es "estrictamente defensiva e independiente", diseñada para restaurar la confianza de las navieras comerciales que han evitado la zona ante el temor de ataques.
Crisis política del Primer Ministro
Este despliegue militar ocurre en un momento de extrema fragilidad política para el primer ministro Sir Keir Starmer. Mientras decenas de legisladores laboristas piden su dimisión, Starmer ha centrado su agenda en la crisis de Oriente Medio, asegurando que la prioridad número uno del país es reabrir el Estrecho de Ormuz para estabilizar la economía internacional.
A diferencia de la administración de Donald Trump, quien asegura que el cese al fuego con Irán está en "soporte vital masivo", Starmer ha mantenido una postura cautelosa. El primer ministro ha reiterado que el Reino Unido no se dejará "arrastrar" a una ofensiva mayor y, hasta el momento, se ha negado a respaldar formalmente el bloqueo de puertos iraníes liderado por Washington, apostando en su lugar por una protección defensiva de las rutas comerciales.
