El municipio de Teoloyucan, en el Edomex, se ha convertido en un “embudo” para el comercio. Desde el pasado 5 de febrero, los camiones de carga han tenido que apagar sus motores durante el día.
¿La razón? El alcalde Luis Zenteno Santaella modificó el Bando Municipal para prohibir la circulación de unidades pesadas en un horario de 6:00 de la mañana a las 22:00 horas.
Esta decisión ha dejado a cientos de operadores inmovilizados, afectando no solo a las grandes empresas, sino también al abasto local y a los talleres de la zona.
La noche: el refugio de la delincuencia en el Edomex
Para los transportistas, la solución de trabajar únicamente de noche es, en realidad, una sentencia de riesgo. Los operadores denuncian que estacionarse en gasolineras o paraderos externos mientras esperan a que den las 10 de la noche los convierte en “blancos fáciles”.
“Ahí nos llega siempre la rata”, asegura José Roberto Cruz, operador que teme tanto a los asaltantes como a las extorsiones de la propia policía municipal. La falta de vigilancia en horario nocturno es la principal preocupación de un gremio que ya se siente asfixiado.
Multas que “ahogan” al transporte
El bolsillo de los conductores es el más castigado por esta nueva ley. Si un policía detiene a un trailero intentando llegar a su patio de resguardo fuera del horario nocturno, la sanción es severa: las multas pueden alcanzar hasta los 7 mil pesos.
Karina Carrillo, transportista afectada, señala que la situación es aún más compleja porque los municipios vecinos tienen sus propios horarios restringidos, lo que crea un laberinto legal donde es casi imposible transitar sin cometer una infracción.
¿Culpa de los tráileres o de las autoridades?
El alcalde morenista defiende su postura asegurando que el transporte pesado afecta la vida cotidiana y que los ciudadanos han exigido orden. Sin embargo, los habitantes de Teoloyucan tienen “otros datos”.
Víctor Eduardo, vecino del municipio, señala que culpar a los transportistas por el mal estado de las vialidades es una salida fácil. “La avenida Zumpango está destruida y el puente no duró ni un día; eso es culpa de la mala calidad de las obras, no de los camiones”, afirma.
El abasto local empieza a sufrir
El conflicto ya saltó de la carretera a los negocios. Comerciantes como Martín Vega reportan que el material no está llegando a tiempo porque las camionetas de carga no pueden circular. Esto ha generado un efecto dominó: si no hay material, no hay trabajo en los talleres, y si no hay camiones, los clientes no pueden recoger sus pedidos.
Diálogo en medio de la parálisis
A pesar de que el alcalde ha sostenido que “no hay marcha atrás” en la restricción, la presión social y económica ha obligado a abrir una pequeña puerta.
Por ahora, los transportistas y el gobierno de Teoloyucan han acordado instalar mesas de diálogo para buscar una solución que no ponga en riesgo la vida de los choferes ni colapse la economía del municipio.