La historia de Samara Martínez sigue dando de qué hablar. Tras denunciar que no la dejaron abordar un vuelo en el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), la activista ya logró llegar a casa en Chihuahua, pero lo hizo en condiciones que —asegura— no deberían repetirse para nadie.
A través de redes sociales, Samara actualizó su caso y reveló que tuvo que comprar otro boleto de avión, ahora con Aeroméxico, con un costo cercano a los 11 mil pesos. Después de más de 15 horas de espera, finalmente pudo regresar con su equipo médico, indispensable para tratar su insuficiencia renal en etapa terminal.
¿Qué pasó con Samara Martínez después de la polémica en el AIFA?
Luego de que la aerolínea Viva Aerobus le negara el abordaje por llevar su máquina de diálisis, la activista explicó que sí logró viajar, pero no sin complicaciones, pues tuvo que trasladarse del AIFA al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, para intentar viajar con otra aerolínea.
En su testimonio, señaló que, aunque Aeroméxico sí le permitió abordar, el proceso tampoco fue sencillo. Incluso tuvo que acomodar su equipo en el piso, sin ayuda de nadie durante el vuelo, lo que le provocó dolor físico.
“Mi cuerpo está cansado, está temblando… traigo un dolor abdominal que nunca había sentido”, relató con una voz agitada y con muestra de malestar.
Además, explicó que su viaje no podía posponerse, ya que necesitaba llegar a Chihuahua para continuar con su tratamiento, el cual requiere insumos específicos que no tenía disponibles en la Ciudad de México.
La máquina de diálisis para Samara Martínez es vital
La máquina que transporta Samara Martínez no es un objeto cualquiera. Se trata, como ella misma lo describe, de una extensión de su cuerpo.
Debido a su condición de salud, necesita realizar diálisis diaria, lo que implica no solo el equipo, sino también medicamentos que requieren refrigeración, como la eritropoyetina. Parte de este medicamento se echó a perder durante el largo traslado, ya que solo soporta cerca de 3 horas fuera de refrigeración, lo que representa una pérdida económica y un riesgo para su salud. La activista cuestionó directamente: ¿quién se hace responsable de estos daños?
Falta de protocolos en aerolíneas para personas con enfermedades o discapacidades
Uno de los puntos más fuertes de su denuncia es la falta de protocolos claros en aerolíneas para pasajeros con dispositivos médicos.
Samara aseguró que no es la primera vez que viaja con este equipo y que, en otras ocasiones, sí le habían permitido abordar, incluso con la misma aerolínea. Sin embargo, todo dependía del criterio del personal.
También comparó que sí existen opciones para viajar con mascotas de asistencia, instrumentos musicales o deportivos, pero no para dispositivos médicos como el suyo. “Si un animal de asistencia puede viajar en cabina, ¿por qué esto que es una extensión de mis riñones no?”, cuestionó.
¿Qué respuesta dieron las aerolíneas y autoridades al caso de Samara Martínez?
Tras hacerse viral el caso, Viva Aerobus se puso en contacto con la activista y le ofreció el reembolso de uno de los vuelos, además de gastos de transporte y alimentos. Sin embargo, Samara considera que esto no resuelve el problema de fondo.
Por su parte, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) ya inició una investigación, mientras que también se busca la intervención del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred). La activista insiste en que esto no es solo un tema económico, sino de derechos humanos, empatía y accesibilidad.
Más allá de su caso personal, Samara Martínez dejó claro que su objetivo es que esta situación sirva para generar cambios reales.
Pidió visibilizar este tipo de experiencias, ya que muchas personas con enfermedades o discapacidades enfrentan obstáculos similares, pero no siempre tienen una plataforma para denunciarlos. “Viajar así no es sencillo, requiere planeación… y no debería ser una odisea llegar a casa”, expresó.
