La cueva Oppenheimer está marcada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) como zona de monumentos arqueológicos. Forma parte de los polígonos de protección de salvamento arqueológico del Tren Maya, pero en el lugar hay devastación, pilotes y más pilotes.
Azteca Noticias lo denunció en marzo de 2024. El patrimonio arqueológico en el sureste del país estaba siendo sepultado por la construcción del Tren Maya. Hoy, investigadores del propio Instituto Nacional de Antropología e Historia corroboran esta destrucción.
¿Cuál fue el impacto de la construcción del Tren Maya?
De acuerdo con Fernando Cortés, doctor en Antropología del INAH, alrededor de 70 mil edificios o estructuras que se destruyeron y solo se salvó la milésima parte. "¿Qué sucedió con todo lo demás? ¿Dónde están los materiales arqueológicos?”, cuestionó.
Según el especialista, hubo un contubernio entre el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y el INAH que ocasionó un desastre sin precedentes para la cultura en México.
“Un presidente populista no puede pensar de otra manera: él sabía muy bien que iba a haber un desastre y luego que ya se subsanaría. Pero no hay manera de subsanar la arqueología mexicana, todo el daño que se hizo”, comentó Fernando Cortés.
Toda la información se perdió. La historia simplemente se alteró: se construyeron tres parques arqueológicos en el sureste mexicano con toda la pedacería que se recogió.
“Como había que justificar, pues inventaron sus parques y le dijeron al mundo: ‘aquí está lo que rescatamos’. No son monumentos arqueológicos, son edificios nuevos que se han construido y que simulan ciudades mayas”, comentó.
“Trabas, mañas y argucias”: La falsa justicia por el ecocidio del Tren Maya en Quintana Roo; activistas exigen respuestas
Arqueólogos que levantaron la voz fueron perseguidos
Muchos arqueólogos levantaron la voz y fueron perseguidos por el instituto, como fue el caso de Fernando Cortés.
“Al director general del INAH debería tener vergüenza, debería renunciar a la institución y pedirle perdón a los investigadores, al país, al mundo por haber mentido”, señaló.
El despilfarro en el Tren Maya ha costado más de 550 mil millones de pesos, pero el patrimonio arqueológico que se destruyó en su construcción, simplemente es invaluable.