Daniela Parra sobrevivió a un intento de feminicidio en 2025. Un año después, su agresor quedó en libertad bajo una garantía económica y ella vive con miedo y ansiedad, mientras reclama que las autoridades no atendieron sus denuncias con la sensibilidad necesaria.
El ataque ocurrió el 16 de mayo de 2025 en el hotel Picasso de Toluca. Daniela relata que la cita fue a las 12:30 en la habitación 139. “No peleamos, no discutimos, nos metimos a bañar porque íbamos a salir a comer algo, pero ya no alcanzamos a salir”, relató en entrevista con Hechos AM.
En un momento, el agresor regresó detrás de la cama con un objeto y le cortó el cuello. Daniela afirma que sufrió una lesión grave: el corte afectó cerca del 80% de la yugular y la tráquea. Hoy muestra las cicatrices físicas y confiesa que las secuelas emocionales la mantienen con miedo y ansiedad. No obstante, Daniela afirma que lo peor fue que las autoridades no le hicieron caso.
¿Por qué reclasificaron el delito de feminicidio a lesiones?
El abogado de Daniela, Carlos Mata, explica que la Fiscalía General de Justicia del Estado de México imputó a Kevin “N” por feminicidio en grado de tentativa. Sin embargo, la jueza Paulina Piña reclasificó el delito a lesiones, fracción segunda, y fijó una garantía económica de 30 mil pesos para que el imputado siga el proceso en libertad. Actualmente, el acusado se encuentra en un centro preventivo de Cuautitlán por otro hecho distinto (presuntamente por abuso sexual), pero no por el ataque a Daniela.
El proceso suma ocho audiencias intermedias y la próxima será la novena. El equipo jurídico busca revertir la reclasificación y conseguir que lo juzguen por feminicidio en grado de tentativa, o al menos por homicidio en grado de tentativa.
“Prefirieron que me matara": el reclamo de la víctima a las autoridades
Daniela Parra denuncia que las autoridades no hicieron lo suficiente y afirma que siente que sólo actúan cuando la víctima ya está muerta.
“Se me complicó un poco cuando me dijeron que lo habían dejado libre, me estaba volviendo loca. Entonces yo tengo mucho miedo, ya no tengo esa confianza de salir, ya no me siento segura, sufro de ansiedad y es algo que a las autoridades no les importa. Yo digo que hubieran preferido que me matara para que las autoridades hicieran su trabajo.” Ella pide que las autoridades no se pongan del lado del agresor y cumplan con su deber.