Carmen dice que no tuvo la culpa de que su marido haya estado al borde de la muerte y se queja de que, después de mantener a su esposo y a su familia, la desechan como una basura. Los problemas de Carmen comenzaron cuando decidió no escuchar los consejos de su madre y confió ciegamente en Alejandro, con quien se juntó a pesar de que él era mayor y de que él ya tenía una familia. El verdadero calvario de Carmen inició cuando Alejandro le endosó responsabilidades que no le correspondían.