Erik está harto de que lo quieran chantajear con una niña que podría no ser su hija; nadie puede obligarlo a mantenerla porque no lleva sus apellidos. Erik quiere que Rosario entienda que no está dispuesto a que lo meta en problemas con su mujer. Incluso, Erik advierte que no se hará ninguna prueba para comprobar su paternidad sobre la hija de Rosario.