Rosa acusa a su vecina de maltratar a sus padres ciegos, pero Abigail asegura que Rosa sólo inventa chismes. El papá de Abigail acepta que su hija suele hacerle groserías, pero confiesa que ha callado para no hacerle pasar malos ratos a su esposa, pues ella prefiere siempre evitar los problemas. El hermano de Abigail llegará a la clínica de emociones para tratar de ayudar a sus papás.










