Felipe asegura que su hijo es un chillón y le da miedo que no pueda enfrentar la vida; le advierte a su hijo que alguien le tiene que hacer ver que la vida no es fácil. Felipe cuenta que su hijo terminó la secundaria y quiso tomarse un año sabático para averiguar qué quiere hacer con su vida, pero en lugar de eso, su mamá le empezó a resolver todo; eventualmente comenzó a desfilar por varias instituciones. Ahora, el hijo de Felipe tiene 20 años, su vida es un caos y su mamá no deja de protegerlo.