En Al Extremo, nada se escapa del ojo del Diablo Becerril, quien esta vez nos muestra cómo un grupo de rateros operaba a plena luz del día en el corazón del Centro Histórico de la CDMX y frente a las cámaras. Aprovechando el caos y la multitud, estos delincuentes despojaban a ciudadanos desprevenidos… pero con lo que no contaban es que la policía ya los tenía en la mira.