En México, algunas monedas de apenas 5 pesos se han convertido en verdaderos tesoros para los coleccionistas. Aunque en la práctica circulaban como cualquier otra, hoy ciertos ejemplares conmemorativos se ofertan en internet a precios que superan el costo de una casa. La fiebre por encontrarlas ha desatado curiosidad y especulación en plataformas de compraventa.
Al Extremo | Programa 29 de agosto del 2025
Monedas de la Revolución con precios de locura
Entre los ejemplares más codiciados se encuentran los que el Banco de México puso en circulación en 2008 para conmemorar el Centenario de la Revolución. Una de esas monedas muestra a José Vasconcelos, figura clave en la expansión educativa después del porfiriato, y llega a ofertarse en internet hasta por un millón de pesos. Otra pieza, que lleva el rostro de Francisco Villa, alcanza valores cercanos a los 3.5 millones en plataformas de venta como Mercado Libre.
Pero no solo las de la Revolución han causado impacto. En la colección del Bicentenario de la Independencia, la moneda dedicada a Carlos María de Bustamante, quien redactó el Acta de Independencia, aparece publicada en línea por hasta 655 mil pesos. Sin embargo, especialistas en numismática aclaran que en la práctica su precio real no supera los 18 pesos, pues fue una pieza de uso común fabricada en acero inoxidable y sin materiales valiosos.
¿Cuánto valen en realidad estas monedas?
Aunque en portales digitales se publican ofertas con cifras millonarias, especialistas sugieren precaución. El precio verdadero varía según el estado físico, la rareza en la acuñación o si pertenece a ediciones limitadas en acabado proof.
En general, el conjunto completo de las 37 piezas distribuidas entre 2008 y 2010 se consigue por un rango de mil a mil 200 pesos. Solo los ejemplares con fallas de impresión o muy escasos logran incrementar notablemente su valor.
En definitiva, estas monedas de 5 pesos poseen un gran peso histórico y cultural, pero difícilmente llegan a los montos exagerados que circulan en la web. Los expertos aconsejan que, si alguien piensa tener un tesoro numismático, lo ideal es consultar a un profesional antes de dejarse llevar por precios irreales.