El lugar donde descansas debe estar limpio para evitar malos olores, suciedad o la presencia de insectos que dañen la salud. Cuando hablamos de higiene no solo es cambiar las sábanas, sino también limpiar el colchón para garantizar un buen descanso.
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Si tu colchón no recibe el cuidado necesario pues comienza a acumular polvo, bacterias y otras partículas. También, debes tener en cuenta que limpiarlo regularmente ayuda a prolongar su vida útil.
¿Cómo limpiar correctamente el colchón?
El gran aliado para limpiar el colchón es el bicarbonato de sodio. Lo único que tienes que hacer es espolvorear el producto por encima del colchón y dejar que actúe unas cuatro horas. El paso siguiente es retirar el sobrante con una aspiradora con boquilla.
Los beneficios de este elemento son:
- Ayuda a controlar el exceso de humedad y así evita la aparición del moho.
- Neutraliza los malos olores que se relacionan directamente con el sudor.
- Reduce los ácaros, ya que prefieren ambientes más húmedos.
La limpieza del colchón también implica eliminar malos olores o polvo por lo que el bicarbonato no es suficiente para eliminar manchas de sudo, sangre u algún otro líquido que se impregnan en la tela.

Ante esta situación lo que puedes hacer es realizar una pasta con bicarbonato de sodio, agua oxigenada, pasta de dientes y un poquito de detergente líquido. Aplícalo sobre la zona afectada y deja que actúe durante 30 minutos antes de retirar.
En el caso de que la mancha no sea muy persistente puedes quitarlas con un paño húmedo o emplear una plancha de ropa a modo de vaporeta. Con un paño bien impregnado en un poco más de pasta envuelve la plancha con cuidado y ve pasándola por las manchas más persistentes del colchón. Este es un truco que usan en muchos hoteles para dejar sus colchones como nuevos.
Si tienes manchas de moho utiliza un pulverizador con vinagre blanco diluido en agua. Deja que se seque al aire para eliminar todos los malos olores. Es importante probar la solución en una pequeña zona para comprobar la eficacia y evitar sorpresas desagradables en materiales más delicados.
