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Cuál es el color de pelo que deberías llevar, según el iris de tus ojos

El color de pelo puede potenciar la mirada y generar mayor armonía en el rostro cuando se elige teniendo en cuenta el tono y el subtono del iris. Así puedes conseguir un resultado natural y favorecedor.

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Cambiar el color de pelo no siempre implica apostar por el tono que está de moda. A la hora de renovar la imagen, existen pequeños detalles de las facciones que pueden servir como guía para encontrar una tonalidad que resulte más favorecedora.

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Entre ellos, el color del iris del ojo puede tener un papel importante, ya que sus matices naturales pueden intensificarse o contrastarse mediante determinados pigmentos. En peluquería profesional la colorimetría funciona como una guía para personalizar la tonalidad y no como una regla que obligue a llevar un determinado tono.

¿Qué color de pelo favorece más a cada color de ojos?

El objetivo de relacionar el cabello con el iris es conseguir que ambos elementos se complementen. Un color bien elegido puede crear contraste alrededor de la mirada o repetir determinados matices presentes naturalmente en el iris.

  • Ojos azules: los rubios beige, arena y dorados suaves pueden reforzar la luminosidad de la mirada. Si se busca un contraste mayor, los cobrizos y castaños cálidos también pueden resultar interesantes. En cambio, los rubios extremadamente fríos pueden producir un resultado más uniforme cuando la piel también tiene un subtono frío.
  • Ojos verdes: los cobrizos, pelirrojos suaves, castaños avellana y tonos chocolate son especialmente interesantes porque pueden resaltar los matices verdosos del iris. Los reflejos dorados también pueden aportar luminosidad alrededor del rostro.
  • Ojos marrones claros o miel: los tonos caramelo, miel, avellana y castaños cálidos permiten repetir algunos de los matices dorados que aparecen en el iris. Un balayage sutil puede intensificar este efecto sin necesidad de modificar por completo el color de base.
  • Ojos marrones oscuros: los chocolates, espresso y castaños profundos generan una apariencia sofisticada y armónica. Para aportar movimiento, pueden incorporarse reflejos en tonos moka, avellana o caramelo alrededor del rostro.
  • Ojos negros o muy oscuros: los castaños intensos, negros suaves y tonos chocolate crean una combinación de alto contraste. Si se quiere iluminar la melena, unas mechas finas en tonos café o cacao pueden aportar dimensión.

La colorista estadounidense Tracey Cunningham, reconocida por su trabajo con celebridades y por sus aportes al mundo de la coloración, ha defendido la importancia de personalizar el color teniendo en cuenta las características naturales de cada persona. Esto significa que dos personas con el mismo color de ojos pueden obtener resultados diferentes con una misma tonalidad debido al tono de piel y al color de base.

También resulta útil observar el iris con luz natural. Algunos ojos que parecen simplemente marrones, por ejemplo, presentan pequeños matices dorados, verdes o cobrizos que pueden aprovecharse mediante reflejos estratégicos.

¿Cómo elegir el tono de pelo ideal según el iris y el tono de piel?

Aunque el color de los ojos es un punto de partida, los especialistas en colorimetría suelen considerar también el subtono de la piel. Este puede ser cálido, frío o neutro y determina si ciertos pigmentos generan una apariencia más luminosa o, por el contrario, pueden endurecer visualmente las facciones.

  • Si la piel tiene un subtono cálido: los tonos miel, caramelo, dorado, cobrizo y chocolate suelen integrarse de manera armónica. No es necesario convertir toda la melena a un tono cálido: unos reflejos alrededor del rostro pueden ser suficientes.
  • Si la piel tiene un subtono frío: los rubios ceniza, beige, castaños fríos, moka y chocolate sin demasiados reflejos rojizos pueden generar mayor equilibrio.
  • Si la piel tiene un subtono neutro: existe mayor libertad para combinar tonos cálidos y fríos, aunque la intensidad del color también debería adaptarse al contraste natural del rostro.

Además, conviene considerar el mantenimiento. Un tono muy alejado del color natural puede requerir retoques frecuentes, mientras que una técnica que conserve parte de la base permite que el crecimiento sea menos evidente.

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