Robert Solomon, un neoyorquino de 71 años, encontró la tranquilidad que buscó durante gran parte de su vida en un lugar inesperado: un mercado de frutas y verduras. Después de intentar abrirse camino en distintas profesiones, descubrió que trabajar acomodando productos frescos le brinda una satisfacción que no había encontrado en sus anteriores proyectos laborales. Su historia ha llamado la atención porque rompe con la idea de que el éxito profesional depende del prestigio de un puesto o de alcanzar una carrera soñada. Para Solomon, la felicidad llegó con una rutina que comienza temprano, exige esfuerzo físico y le permite concentrarse en tareas concretas, lejos de las preocupaciones que antes ocupaban su mente.
¿Cómo encontró Robert Solomon el trabajo que lo hace feliz a los 71 años?
Durante años, Solomon exploró diferentes caminos profesionales. Estudió para convertirse en programador informático, intentó desempeñarse como ministro interreligioso y también se preparó para trabajar en los servicios de emergencias sanitarias. Sin embargo, ninguno de esos proyectos se desarrolló como esperaba.

El cambio comenzó durante la pandemia de COVID-19, cuando una organización sin fines de lucro en la que trabajaba le redujo las horas laborales. Para compensar la pérdida de ingresos, aceptó un empleo temporal reponiendo estanterías en una cooperativa de alimentos. Aunque aquella oportunidad surgió por necesidad económica, también le permitió descubrir algo sobre sí mismo: disfrutaba el movimiento constante, las tareas prácticas y el ambiente de un establecimiento dedicado a la venta de alimentos.
Cuando terminó ese trabajo temporal, Solomon decidió no abandonar esa actividad. En 2022 optó por dedicarse por completo al comercio de productos frescos y encontró empleo como ayudante de compras de frutas y verduras en un mercado independiente de Nueva York.
Una rutina que le aporta tranquilidad y energía
Actualmente, su jornada comienza entre las 5:30 y las 6:00 de la mañana. Antes de que el mercado abra sus puertas, mueve carros, coloca alfombras y organiza cuidadosamente las frutas y verduras para que todo esté listo para los clientes.

Aunque se trata de un trabajo físicamente exigente, Solomon asegura que esta actividad le ha permitido sentirse más fuerte y tranquilo. La concentración que requiere cada tarea le ayuda a mantener la mente ocupada y a desconectarse de las preocupaciones cotidianas. De acuerdo con el reportaje de The Guardian, el neoyorquino considera que este es el mejor empleo que ha tenido en su vida. Una de las expresiones que mejor resume su experiencia es que ahora regresa a casa con “menos ruido en la cabeza”.
La lección que deja su historia sobre el éxito profesional

La experiencia de Robert Solomon muestra que encontrar satisfacción laboral no siempre significa ascender, ganar reconocimiento o ejercer una profesión considerada prestigiosa. En ocasiones, descubrir qué actividades nos hacen sentir bien puede requerir probar caminos distintos y replantear las expectativas que teníamos sobre nuestro futuro. A sus 71 años, Solomon encontró en un mercado de alimentos una rutina que le aporta bienestar, movimiento y tranquilidad. Su historia también recuerda que nunca es demasiado tarde para cambiar de rumbo y descubrir una forma diferente de disfrutar el trabajo.






