La muerte de un ser querido es una experiencia devastadora para muchos, sobre todo cuando se trata de alguien tan importante como lo es la figura materna. Sin embargo, hay historias increíbles en las que permitirse estar tristes no es algo que las personas se puedan permitir, en especial cuando son ellos quienes deben tomar decisiones importantes, como ocurre cuando hay que definir qué pasará con las cenizas y cómo se organizarán los gastos funerarios.
Esto es lo que le pasó a Jazmín Desiree, una chica de los Estados Unidos, quien luego de mucho tiempo meditando sobre su experiencia, se animó a compartir con The Guardian todo lo que tuvo que atravesar tras el fallecimiento de su madre. De acuerdo con este insólito testimonio, en lugar de organizar un entierro, optó por incinerarla, pero no pudo cubrir todo el precio y no le quedó más remedio que "dividirla" en bolsas ziploc.
La historia viral de la mujer que decidió poner las cenizas de su mamá en bolsas de plástico para no pagar el entierro
Entre los relatos que se han viralizado en redes sociales porque pareciera que son de ficción, pero que sí ocurrieron en la "vida real", está la anécdota de Jazmín, que habló de la vez que guardó los restos de su madre en bolsas y las "repartió" con sus seres queridos. Y si bien esto suena descabellado, en realidad no es tan extraño que se haga esto cuando el difunto fue incinerado y sus familiares quieren llevar un poco a casa.

También compartió que la despedida empezó meses atrás, cuando le diagnosticaron cáncer cerebral y el panorama que le dieron los doctores fue poco optimista. Esto ya que a pesar de que intentaron darle tratamiento, la enfermedad ya estaba muy avanzada y no había mucho que hacer, por lo que la mandaron a cuidados paliativos y, al poco tiempo, murió con solo 44 años de edad.
¿Por qué esta joven no quiso enterrar a su madre?
Sobre sus razones para tomar esta decisión tan drástica, Jazmín Desiree explicó en The Guardian que fue por el hecho de que el salario que tenía en ese tiempo no era suficiente para costear con gastos tan fuertes y repentinos. Esto porque según recuerda, un funeral y entierro tradicional le hubiera salido en 8 mil 300 dólares, es decir, más de 150 mil pesos mexicanos.
En contraste, ganaba 2 mil 200 dólares por un cargo en la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, un aproximado de 40 mil 680 pesos mexicanos. Por lo que simplemente no le daban las cuentas y no había forma de que pudiera reunir la cantidad en otra parte.

Al final, entregó una porción a su hermano y otra a su tía. Jazmín se quedó con una parte de las cenizas, pero en lugar de guardarla en alguna de las cajitas que buscó para convertirlas en la última morada de su madre, optó por buscar un lugar lejano en el bosque, una elección que al final sintió como el acto más amoroso que hizo por ella. "Me decidí por un lugar soleado junto a un árbol joven. Medía aproximadamente un mero de altura y parecía ansioso por crecer aun más. Recibiría con entusiasmo sus restos y su nueva vida vencería a la anterior. Un simbolismo apropiado para el ciclo de la vida", concluye la historia viral que ha dado mucho de qué hablar en redes sociales.






