Usar base líquida y productos en polvo en un mismo maquillaje no necesariamente es un error. De hecho, los maquillistas profesionales suelen trabajar con distintas texturas para conseguir cobertura, fijación y duración, siempre que las capas sean finas y estén correctamente integradas.
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El problema aparece cuando se acumula demasiado producto de maquillaje, especialmente en zonas donde la piel presenta líneas de expresión, poros o una textura más marcada. La clave está en entender que el rostro no tiene que quedar completamente cubierto por una capa gruesa de polvo para durar más.
¿Se puede usar base líquida y polvo juntos sin que el maquillaje marque las líneas de expresión?
Sí, es posible combinar ambas fórmulas y conseguir un resultado uniforme. La base líquida aporta cobertura y ayuda a igualar el tono, mientras que los productos en polvo pueden utilizarse estratégicamente para controlar el brillo y aumentar la duración del maquillaje.
La maquillista profesional Lisa Eldridge, reconocida por su trabajo editorial y con celebridades, suele destacar la importancia de trabajar con capas ligeras para conservar la apariencia de la piel. La técnica consiste en aplicar el producto únicamente donde realmente hace falta.
Para ello, conviene tener en cuenta algunos puntos:
- Poca cantidad: una capa fina de base líquida suele ser suficiente para unificar el rostro. Agregar más producto no siempre significa conseguir una mejor cobertura.
- Polvo solo donde sea necesario: puede concentrarse en la zona T, alrededor de la nariz o en otras áreas donde el maquillaje tienda a perderse o generar brillo.
- Capas bien asentadas: antes de añadir polvo, la base líquida debe estar correctamente distribuida y sin exceso de producto acumulado.
- Textura adecuada: los polvos muy pesados o aplicados en grandes cantidades pueden hacer que la superficie de la piel se vea más seca y marcada.
¿Cuál es el error de maquillaje que marca tus líneas de expresión y no sabías?
Uno de los errores más habituales es aplicar demasiado producto en las zonas donde existen líneas de expresión con la intención de hacerlas menos visibles. Paradójicamente, una acumulación de base líquida, corrector y polvo puede conseguir el efecto contrario.
La maquillista británica Hannah Martin, conocida por su trabajo con celebridades y por sus contenidos de maquillaje, apuesta por no tratar toda la cara de la misma manera, especialmente cuando algunas áreas necesitan más cobertura y otras requieren conservar un acabado liviano.
Esta es una buena estrategia de maquillaje:
- Preparar la piel: una hidratación adecuada ayuda a que la base se distribuya de manera más uniforme. La cantidad de crema debe ajustarse al tipo de piel y dejarse absorber antes del maquillaje.
- Aplicar la base líquida: comienza con una cantidad pequeña y aumenta la cobertura únicamente en las zonas que lo necesiten.
- Observar las líneas de expresión: antes de sellar, revisa especialmente el contorno de ojos, el entrecejo y las líneas alrededor de la boca.
- Retirar el exceso: si el producto se ha acumulado en un pliegue, conviene difuminarlo antes de utilizar polvo.
- Sellar estratégicamente: utiliza una brocha pequeña o una esponja para depositar una cantidad mínima de polvo donde sea necesario, en lugar de cubrir todo el rostro con una capa gruesa.
El mismo principio se aplica al combinar rubor en crema y rubor en polvo. No existe un ganador absoluto entre ambas texturas: pueden funcionar juntas si primero se aplica una pequeña cantidad de rubor en crema y posteriormente se añade polvo de forma ligera para fijar o intensificar determinadas zonas.
