Las coles de Bruselas pueden ser amadas por muchos pero temidas por otro tanto, ya que este pequeño vegetal evoca texturas amargas y presentaciones desabridas. Sin embargo, en el exigente escenario de MasterChef 24/7, los participantes han demostrado que el problema nunca es el ingrediente, sino la técnica.
Bien ejecutadas, estas hortalizas pertenecientes a la familia de las crucíferas —primas del brócoli y la col rizada— se transforman en una guarnición sofisticada, tierna por dentro y sumamente crujiente por fuera.
Además de su versatilidad, portales de salud como Medline destacan que son una bomba de nutrientes: bajas en calorías, ricas en fibra, antioxidantes y con un aporte de vitamina C ideal para reforzar el sistema inmunitario. No obstante, para preservar estas propiedades, los jueces del reality insisten en una regla de oro: jamás debes hervirlas por completo, ya que sus vitaminas se disuelven en el agua. El verdadero truco profesional compartida en la competencia consiste en un sutil blanqueado inicial seguido de un rostizado intenso al horno.
¿Cómo cocinar las coles de Bruselas al estilo MasterChef 24/7?
Para replicar en casa este plato que formó parte del viernes de salvación en MasterChef 24/7, necesitas 500 gramos de coles de Bruselas limpias (cortando la base dura y retirando las hojas exteriores marchitas), 4 cucharadas de aceite de oliva, 3 dientes de ajo picados finamente, hojas de salvia, el jugo y la ralladura de un limón amarillo, pimienta negra molida, sal y un cuarto de taza de almendras fileteadas.
El procedimiento que marca la diferencia en el set arranca precalentando el horno a 220 ºC. El "tip infalible" comienza al sumergir las coles cortadas por la mitad en agua hirviendo durante apenas unos segundos, para cortarla cocción de inmediato en un tazón con agua fría. Este choque térmico fija su color verde brillante y suaviza el corazón del vegetal.
Una vez escurridas y secas, se vierten en un recipiente grande para mezclarlas con el aceite de oliva, el ajo, la salvia, la pimienta, la sal, y el toque maestro: el jugo y la ralladura de limón, que cortan cualquier nota amarga, explica Larousse.
Finalmente, se extiende la mezcla en una charola, se espolvorean las almendras fileteadas y se hornea todo por 15 minutos. El resultado es un plato lleno de contrastes, donde el tostado de los frutos secos y el frescor del cítrico elevan a esta verdura invernal a la categoría de la alta cocina.