Lili Cuéllar convirtió la cocina en un espacio de aprendizaje y confesiones mientras enseñaba la receta ideal para preparar unas deliciosas galletitas. Durante la clase, los creadores no solo descubrieron técnicas de repostería, también aprovecharon el momento para compartir anécdotas, sacar el chismecito y hasta revelar algunos de sus miedos.