Luego de una intensa semana entre pruebas, sabotajes y salvaciones, los participantes de MasterChef 24/7 disfrutaron de una fiesta en la que todos se divirtieron y las rivalidades quedaron a un lado. Y aunque algunos creían que solo era por la emoción del momento, todo parece indicar que la mayoría despertó de buen humor y hasta empezaron a juntarse para desayunar, algo que pasa muy pocas veces porque suelen dividirse por grupos.