Aunque muchos no lo crean, perder a una mascota puede ser una de las experiencias más dolorosas que una persona puede llegar a enfrentar. La mayor parte del tiempo, este duelo es una mascota; puede ser una de las experiencias más dolorosas para una persona. Sin embargo, especialistas en salud mental aseguran que el sufrimiento es completamente legítimo. Uno de ellos es el reconocido psicólogo estadounidense Alan Wolfelt, quien sostiene que el dolor que se puede sentir por la muerte de una mascota puede ser tan intenso como el que se experimenta tras perder a un familiar cercano.
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¿Por qué duele tanto perder una mascota?
Las mascotas suelen ocupar un lugar muy especial en nuestras familias y corazones. Ellas nos acompañan constantemente en nuestras rutinas diarias, brindan cariño incondicional, ayudan a combatir la soledad y forman parte de momentos importantes de la vida. Por eso, cuando una de ellas fallece, muchas personas experimentan una profunda tristeza, ansiedad, sentimientos de vacío e incluso síntomas físicos que normalmente son asociados al duelo.

El problema de minimizar este tipo de pérdidas
Puede que tú no tengas mascotas, pero alguien muy cercano a ti ha perdido a su gato, perro o cualquier otro animal de compañía. Antes de decirle algo, el especialista compartía una valiosa reflexión: minimizar el dolor por una mascota puede resultar perjudicial para la salud mental.
Decir frases como “era solo un animal” o “puedes conseguir otro” invalidan fuertemente las emociones de quien está sufriendo y pueden causar daño. Este tipo de comentarios hace que las personas repriman sus sentimientos y dificulte por completo su proceso de duelo. Reconocer el dolor es fundamental para sanar.
¿Cómo afrontar el duelo por una mascota?
Es recomendable permitirse sentir las emociones sin juzgarlas o minimizarlas. Los especialistas recomiendan hablar sobre la pérdida, conservar recuerdos significativos, realizar algún ritual de despedida o compartir experiencias con personas que comprendan el vínculo. Algo muy importante: recuerda que no hay un tiempo específico para dejar de sentir dolor; cada uno lo vive diferente, y tu amor por tu mascota era incondicional; está bien sufrirlo.
