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Esta es la razón por la que las personas no felicitan a otros por sus logros, según la psicología

La relación inmediata ante este comportamiento es con la envidia, pero el significado es muy profundo.

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Esta actitud es muy significativa.|Pexels

En algún momento de la vida nos hemos encontrado a personas que les cuesta felicitar a los demás por los logros obtenidos. Incluso uno mismo puede haberse comportado de esa manera y la psicología tiene una explicación a este comportamiento.

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Por lo general esta acción es relacionada inmediatamente con envidia o egoísmo, pero lo que se necesita es comprender que ocurre por la cabeza de esa persona. El comportamiento puede ser asociado a una forma de autoprotección emocional.

¿Cuál es la explicación de la psicología a estecomportamiento?

Los expertos en psicología manifiestan que felicitar no es solo un gesto de cortesía, el logro ajeno puede ser un espejo en el que evaluamos nuestra propia vida. León Festinger, tiene una teoría en la que sostiene que las personas tendemos a valorar nuestras capacidades, decisiones y progresos comparándonos con los demás, especialmente con quienes consideramos semejantes.

Teniendo en cuenta lo anterior es que el éxito de los demás puede afectarnos. A esto podemos agregar que inconscientemente ese logro ha rozado una herida propia y la persona se bloquea antes de encontrar una respuesta adecuada.

Por otro lado, tenemos que mencionar que la envidia es una de las emociones que hemos demonizado, cuando no son inherentemente negativas. La misma aparece cuando otra persona posee una cualidad, una ventaja o un logro que nosotros deseamos. Así nos encontramos con las relacionadas a experiencias dolorosas de inferioridad y comparación, hay otras más hostiles y otras que no buscan dañar al otro.

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No hay dolor físico.|pexels

Cabe destacar que puede haber una envidia benigna que puede impulsarnos a mejorar nuestra propia posición, y una envidia maliciosa, orientada a rebajar, desacreditar o perjudicar a quien está por encima. En la primera queremos subir nosotros; en la segunda queremos que el otro baje.

En definitiva, la envidia no es una respuesta negativa o digna de rechazo, pero este silencio puede ser un instante de bloqueo mientras la persona procesa el impacto que la noticia ha tenido sobre su propia autoestima. No tiene por qué existir el deseo de que al otro le vaya mal.

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