Ser uno de los actores más respetados de Hollywood no es algo que solamente llega con la edad ni que llega por casualidad. Tiene que ver con una ética impecable de trabajo y con tomar decisiones de manera muy cuidadosa. Para Anthony Hopkins el estrellato llegó en sus 54 años, pero desde antes era conocido por su disciplina. Más allá de su extraordinario talento, él ha dado públicamente consejos que todos podemos retomar en nuestras vidas.
Anthony Hopkins se hizo de un nombre por sí mismo, pues no proviene de una familia acaudalada ni con conexiones en el espectáculo. Originario de Gales, Reino Unido, sus padres trabajaron arduamente en una panadería propia mientras él crecía, luego tuvo formación actoral en la Real Escuela Galesa de Música y Teatro, además de otras instituciones.
Antes de ser una estrella de cine, Anthony Hopkins ya era un respetado intérprete de teatro e incluso había trabajado con Laurence Olivier.
Lo que ha dicho Anthony Hopkins sobre su ética de trabajo
Aunque de niño Anthony Hopkins iba mal en la escuela, no se relacionaba mucho con sus compañeros y no destacaba en sus clases, "descubrí que tenía un pequeño don: podía memorizar cosas", dijo el actor en una entrevista con The Guardian. Se dio cuenta de que era muy bueno para recordar datos, poemas completos y libretos teatrales.
Esto se convirtió en uno de sus grandes fuertes a la hora de trabajar; lo que parecía un detalle, se convirtió en una habilidad muy desarrollada. Él mismo ha confesado que lee sus guiones 100 ó 200 veces antes de siquiera aparecerse en el set. "Ese es mi don, en realidad: saberme el papel tan bien que no me dé ningún miedo. Una vez que te sabes el guión, puedes irte tranquilamente a ensayar y escuchar a la otra persona. El arte de actuar, creo, consiste en saber escuchar".
Hay una parte de la ética de trabajo de Anthony Hopkins que puede aplicarse a trabajos muy diversos y a cualquier edad. En 2025 dijo: "Me ofrecen trabajo, yo lo hago y lo disfruto. Repaso el guión una y otra vez, para que cuando esté ahí, me lo sepa todo, y eso inspira confianza en la gente. Es mejor que sepas lo que haces, o te dejan atrás. Creo que el mensaje es vivir como si fuera tu último día".
Gran parte de su disciplina también la obtuvo de sus padres, quienes vivieron en épocas de guerra y posguerra; quizás, llevado a un punto demasiado rígido. "Mi padre tenía esta actitud de: 'deja de lloriquear, deja de quejarte, no sabes de lo que hablas. Párate derecho, ponte a trabajar".
No hay una edad fija para encontrar el éxito
Anthony Hopkins ya había pasado de los 50 años cuando alcanzó la fama internacional y ganó su primer Oscar, gracias al trabajo que hizo intepretando a Hannibal Lecter en El silencio de los inocentes.
Cuando recibió el guión de El silencio de los inocentes (de traducción literal: El silencio de los corderos), Hopkins pensó que se trataba de una historia infantil. Sin embargo, de acuerdo con The Hollywood Reporter, 10 páginas después le llamó a su agente para decirle que era "lo mejor que había leído" y ya estaba convencido de interpretar al aterrador personaje que destaca por su inteligencia, refinamiento y crueldad.
"Quiero interpretarlo como una máquina. Él es un genio intelectual, atrapado dentro de una forma psicótica sin sentimientos hacia la humanidad", ha dicho sobre su acercamiento al personaje.
