No hay duda de que J.R.R. Tolkien era un genio. En su frase: “Los únicos que se oponen a la evasión son los carceleros; no hay nada malo en soñar con otros mundos”. Logró terminar con el mito de que imaginar otros mundos es sinónimo de querer huir de la realidad, pues imaginar es una forma de recuperar la perspectiva de las cosas, alimenta la esperanza y ayuda a ver el mundo cotidiano de una manera muy distinta.
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¿Qué quería decir Tolkien con “evasión”?
En este mundo, hay muchas personas que no solo disfrutan de leer cuentos o historias llenas de magia y fantasía; también hay muchas que disfrutan vivir las propias historias en la Tierra Media en convenciones o juegos como Dungeons and Dragons. Tolkien deja en claro que estas personas no están evadiendo su realidad en su ensayo Sobre Los Cuentos de Hadas.

Tolkien reflexiona que las personas que se sumergen en estos mundos explorarán otras probabilidades a través de la ficción. Dicho de otra forma, la imaginación puede convertirse en una herramienta que nos ayude a evaluar las condiciones que damos por inevitables.
¿Por qué Tolkien defendía tanto la fantasía?
El escritor consideraba que dentro de los cuentos de fantasía y los mundos mágicos podemos encontrar emociones como el asombro, la esperanza y una sensación de que todo es posible. Para él, crear un mundo, vivirlo y disfrutarlo es una forma de explorar desde otra perspectiva temas profundamente humanos como la amistad, la ambición o incluso la pérdida.
¿Soñar es escapar de la realidad?
No necesariamente, disfrutar de historia, novelas, películas o incluso imaginar tu propio mundo fantástico se puede convertir en algo que te ayude a relajarte y descansar la mente en un mundo donde todo es posible. No se trata de no salir ahí y reconocer la realidad, solo de disfrutar de lo que los sueños nos pueden ofrecer.
