Oso está muy tranquilo en su casa, se prepara un té y decide sentarse en su sofá a resolver crucigramas. Está pasando un día a gusto, con sus reglas y sus tiempos. Sin embargo, de un momento a otro llega Masha y él finge dormirse para que no lo moleste, pero Masha quiere jugar a las escondidas y hace que Oso acepte jugar. Él intenta hacer todo lo posible para poder seguir respondiendo sus crucigramas a escondidas de Masha.