Andrés Lillini, director de Selecciones Menores de México, expuso que el principal obstáculo para la exportación de talento azteca no es la falta de visibilidad ni de calidad técnica, sino la barrera burocrática del pasaporte comunitario en las ligas europeas.
Andrés Lillin: Los visores están presentes, pero la plaza extracomunitaria frena las contrataciones
De acuerdo con el directivo, los visores internacionales mantienen una vigilancia constante sobre las fuerzas básicas de México. Lillini reveló que durante el Campeonato Sub-20 de la Concacaf 2026 disputado en Puebla se identificó a cerca de una decena de scouters de clubes europeos siguiendo el desarrollo de las promesas mexicanas. Sin embargo, la intención de compra suele chocar contra el límite de plazas para extranjeros.
"Europa nos ve... Hay una limitante que no es poca cosa, que es el pasaporte. Elegir un extracomunitario para los clubes a veces es una apuesta fuerte", explicó Lillini.
En los torneos del Viejo Continente, los cupos para futbolistas sin pasaporte de la Unión Europea son contados. Ante esta restricción, la mayoría de los clubes optan por ocupar esos lugares con futbolistas maduros o promesas de origen argentino, brasileño o uruguayo, relegando a los juveniles aztecas.
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Johan Vásquez: Un caso de éxito siendo extracomunitario
Ante este complejo panorama, el dirigente destacó el valor que tienen los casos de éxito de futbolistas mexicanos que lograron afianzarse en el futbol de máxima exigencia sin contar con la doble nacionalidad.
"Hay que darle tanto mérito a Johan Vásquez, a los chavos que se han ido extracomunitarios, porque es un lugar muy cerrado para las ligas", añadió el directivo.
El mensaje final de Lillini es categórico: los reclutadores están observando el balompié mexicano, pero las jóvenes promesas no solo deben demostrar calidad en la cancha, sino convencer a las directivas europeas de que vale la pena arriesgar una valiosa plaza de extranjero en ellos.
