Palaperos aseguran que durante esta Semana Santa apenas recibieron entre un 30% y 40% del turismo esperado en Actopan, Veracruz, una caída que pega directo al bolsillo de decenas de familias que dependen de los visitantes, esto se debe al problema que lleva semanas sin resolverse: el chapopote.
Chapopote sigue llegando a la costa de Veracruz
A pesar de las labores de limpieza, el hidrocarburo sigue apareciendo todos los días en la arena. Quienes trabajan en la playa cuentan que las cuadrillas limpian por las mañanas, pero el oleaje vuelve a traer manchas negras horas después.
Esta situación no es exclusiva de Actopan. En zonas como Coatzacoalcos, el problema también persiste, con puntos críticos donde el petróleo crudo sigue siendo visible.
Aunque autoridades aseguran que varias playas ya están limpias, la realidad en campo es otra. Comerciantes y pescadores coinciden en que el problema no se ha ido, solo se está moviendo.
¿Qué pasará con la laguna y los manglares en Veracruz?
Ahora la preocupación es aún mayor. En esta temporada, la barra de la laguna debe abrirse para permitir la entrada de agua salada, un proceso clave para mantener el equilibrio natural.
El miedo es que, al abrirla, el hidrocarburo también entre y termine afectando los manglares, ecosistemas vitales para la biodiversidad y la pesca en la región. Si eso ocurre, el impacto ya no sería solo turístico, sino ambiental y económico a largo plazo.
El problema del chapopote no solo afecta a quienes viven del turismo. En lugares como Playa Linda, pescadores llevan más de un mes lidiando con redes contaminadas.
Algunas quedaron completamente inservibles. Otras apenas pueden rescatarse, pero con menor eficiencia. Las pérdidas por persona van de los 100 mil a los 200 mil pesos, una cifra difícil de recuperar. Para muchas familias, esto significa quedarse sin su principal fuente de ingreso.
¿Qué dicen las autoridades sobre la limpieza en Veracruz?
El Gobierno Federal ha informado que se han recolectado más de 889 toneladas de hidrocarburo en el Golfo de México, además de desplegar miles de elementos y equipo especializado. También aseguran que varias playas ya están libres de residuos, tras operativos en más de 600 kilómetros de litoral.
Sin embargo, en Veracruz, quienes viven del mar y la playa dicen otra cosa, el chapopote sigue llegando.
La situación en la costa veracruzana deja claro que el problema está lejos de terminar. Mientras el discurso oficial habla de avances, la realidad diaria muestra playas afectadas, turismo a la baja y un riesgo ambiental que podría crecer en los próximos días.
Por ahora, palaperos, pescadores y habitantes solo esperan que el mar deje de traer petróleo… antes de que el daño sea irreversible.
