Después de 505 días marcados por el dolor, la resistencia y la exigencia de justicia, la familia de Raquel Guadalupe Cordero finalmente recibió una respuesta del sistema judicial. Alejandro “N” fue sentenciado a 70 años de prisión tras ser declarado culpable del feminicidio ocurrido en agosto de 2024, en el sur de Veracruz.
La jueza del caso determinó imponer la pena máxima, luego de analizar las pruebas presentadas durante el proceso y concluir que se trató de un crimen de violencia extrema por razón de género. La resolución fue recibida entre lágrimas, silencio y palabras que reflejan un duelo que, aunque no termina, comienza a encontrar un cierre.
“Se hizo justicia, ya está sentenciado Alejandro y mi hija ya podrá descansar en paz”, expresó Martha Cordero, madre de Raquel, al salir de la audiencia. Su frase resume más de un año de espera, de marchas, denuncias públicas y una batalla constante para evitar que el caso quedara en el olvido.
Un feminicidio en Veracruz que sacudió al estado por su brutalidad
Raquel Guadalupe no solo fue asesinada . Su familia ha relatado una y otra vez la crudeza de lo ocurrido: fue calcinada dentro de la camioneta de su agresor y abandonada en un camino de terracería. La violencia del crimen dejó una marca profunda no solo en sus seres queridos, sino también en la comunidad que siguió el caso desde el inicio.
“Fue cruel, fue vengativo, fue atroz, fue maquiavélico… solamente una persona mala pudo haber actuado así contra mi hermanita”, relató Rebeca Guadalupe Cordero, hermana de Raquel. Recordó también uno de los momentos más duros para la familia: cuando les entregaron “prácticamente un ataúd vacío, puras cenizas”.
A pesar de todo, Rebeca subrayó que hoy la familia puede comenzar un duelo distinto. “Dios nos ha dado la fortaleza de seguir… ya vamos a poder vivir nuestro duelo”, dijo.

Más de un año de lucha contra la revictimización del feminicidio de Raquel Guadalupe Cordero
El camino hacia la sentencia no fue sencillo. Durante más de un año, la familia denunció irregularidades, retrasos y actos de revictimización por parte de las autoridades. Sin embargo, nunca dejaron de alzar la voz.
Elizabeth Cordero, tía de Raquel, recordó que aunque ninguna sentencia devolverá a su sobrina, la resolución tiene un valor profundo, especialmente para el hijo de la víctima. “Algún día crecerá y sabrá que su familia nunca se rindió, que su madre tuvo justicia”, expresó.
Este caso se convirtió en un símbolo de resistencia para muchas familias que enfrentan procesos largos y dolorosos en la búsqueda de justicia por feminicidio.
A más de 500 días del crimen, la sentencia de 70 años de prisión marca un precedente y envía un mensaje claro: la violencia feminicida no debe quedar impune. Para la familia de Raquel, no es el final del dolor, pero sí el inicio de una etapa en la que, por fin, pueden decir que la justicia llegó.
