La casa de Violeta López sigue igual que antes, los mismos cuadros, los muebles y los mismos recuerdos, pero el vacío se siente. Alguien falta: Oswaldo Galván López, un nombre, un hijo que nos recuerda la crisis de desaparecidos que existe en México.
Una ausencia dolorosa que se ha prolongado desde hace 7 años, mientras su madre Violeta no pierde la esperanza de que Oswaldo vuelva a casa y vea cómo siguen intactos sus recuerdos, sus pertenencias y el amor de quienes nunca han dejado de esperarlo.
Vacíos en México: Familia de Oswaldo continúa la búsqueda desde 2019
Oswaldo Galván López, desapareció el 22 de marzo de 2019 en Naucalpan, Estado de México, cuando tenía apenas 16 años. Desde entonces, todo parece mantenerse en suspenso, excepto el tiempo; ese que avanza sin respuestas claras.
Aquella noche, su madre llamó al teléfono de su hijo, pero nadie respondió. Una hora después, el celular ya estaba apagado. Desde ese momento, el silencio se convirtió en una condena diaria.
En la casa de Oswaldo nada ha cambiado. Su lugar en la mesa sigue intacto. Su mamá asegura que incluso ha soñado con verlo sentado ahí, comiendo en familia como solían hacerlo.
En su habitación permanecen guardadas sus cosas más especiales: cartas y regalos de su novia, su ropa y hasta las cenizas de Rocky, su perro, que murió en 2023.
“Se las guardamos para cuando él regrese, sepa dónde quedó su hijo”, cuenta con la voz entrecortada.
Madres buscadoras enfrentan solas la búsqueda de sus hijos
La historia de Violeta es también la historia de miles de madres buscadoras en México. Mujeres que, ante la falta de respuestas de las autoridades, terminan recorriendo canales, montañas, terrenos baldíos y fosas clandestinas para encontrar a sus familiares.
Para ellas, resulta indignante que las fiscalías no hagan su trabajo. Una burla que sean ellas las que tengan que rascar la tierra para encontrarlos, mientras el Estado sólo invisibiliza su lucha, y hasta las expone a peligros.
Crisis de personas desaparecidas en México
Hoy, la desaparición de personas se ha convertido en una crisis nacional, donde México registra más de 133 mil personas desaparecidas y casi 80 mil cuerpos sin identificar.
Cifras que no hubieran aumentado si los gobiernos hubieran empezado a buscar desde el primer día, si no le hubieran abierto las puertas al crimen organizado, y si hicieran su trabajo.
Mientras tanto, Violeta continúa esperando. Cada día imagina el momento en que Oswaldo vuelva a cruzar la puerta de su casa.