El 6 de abril de 2026 se cumple una semana de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos denunció a los políticos morenistas como Rubén Rocha Moya. No es un asunto menor. Es una acusación de narcotráfico, una actividad criminal que ha dejado por lo menos 200 mil muertos durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y 300 mil en ese país.
Es una tragedia que se comete en ambos lados de la frontera y que, por ello, es un crimen que se persigue con los tratados de extradición. Sin embargo, para los morenistas no es para tanto.
¿Existe una injerencia de Trump en México?
El propio López Obrador le ha dicho injerencista al presidente Donald Trump y el actual gobierno se lo toma con calma y frivolidad. Rocha Moya dijo que no pasa nada, que era un asunto menor que resolvería el gobierno.
Enrique Inzunza Cázarez, senador de Morena por Sinaloa, también fue acusado por Estados Unidos, pero él dice que es una reacción de Trump por andar criticando a la gobernadora Maru Campos.
Gobernador de Baja California Sur pide a Trump que se calme
En el colmo de la ligereza, Víctor Manuel Castro Cosío, gobernador de Baja California Sur, otro morenista que ganó en las elecciones que, según el Departamento de Justicia, estuvieron controladas por el Cártel de Sinaloa, le pidió a Trump que le baje, que ya estuvo.
“Es penoso que, a través de una acusación sin pruebas, se esté trabajando la respuesta a la intervención de la CIA en Chihuahua. Espero que Estados Unidos le baje dos rayitas a las agresiones”, expresó.
La soberanía de México como coartada de Morena
Donald Trump y el Departamento de Justicia deben estar temblando con las palabras de Castro Cosío. La realidad es que Morena no solo usa sus mentiras de “no estás solo” y “no somos igual” como si con ese coro se purificaran y desapareciera cualquier delito; también utiliza la soberanía como coartada.
El gobierno federal dice que la solicitud de extradición contra Rocha Moya y su cártel lastima la soberanía de México. Hoy, el mensaje en Palacio Nacional fue muy directo al presidente Trump: le advirtieron que ninguna potencia extranjera les dirá cómo gobernar.
En efecto, la soberanía de cualquier país no puede quedar en manos de ningún otro gobierno. Sin embargo, el gobierno ha puesto la defensa de Rocha Moya y los otros nueve acusados en un delicado contexto político.
Si el acuerdo de extradición utilizado recientemente por México y Estados Unidos lesiona la soberanía, habría que revisar en qué parte de ese acuerdo se corren esos riesgos o terminar con él.
EU va contra funcionarios de México por narcotráfico
El tratado de extradición entre México y Estados Unidos está vigente desde 1980. Se trata de solicitar la entrega de personas acusadas o condenadas en uno de los dos países, que pueden ser extraditadas si el crimen afecta en ambos lados de la frontera.
Los delitos que considera el tratado son narcotráfico, tráfico de armas, corrupción, delincuencia organizada, fraude y lavado de dinero, entre otros. También se puede solicitar la extradición de homicidas y secuestradores.
En ninguna parte del tratado se han encontrado denuncias en el sentido de que el grupo de morenistas sea solicitado en extradición por pertenecer a un movimiento político contrario a Estados Unidos.
Es decir, no se los llevan por morenistas, ni por fraudes electorales, ni por actos anticipados de campaña, ni por contenidos ideológicos, ni por programas sociales. Los están requiriendo por narcotráfico.
Caso de “El Chapo” Guzmán y su entrega a EU
México extraditó a Estados Unidos a Joaquín “El Chapo” Guzmán el 19 de enero de 2017, poco antes de que Donald Trump tomara el poder por primera vez.
Nadie dijo en aquella ocasión que la extradición quebrantaba la soberanía mexicana. De hecho, se percibió como una medida necesaria ante el riesgo de fuga.
Cuando Morena llegó al poder, las cosas no cambiaron. Hubo extradiciones y entregas de criminales que enfrentaban acusaciones en Estados Unidos.
¿Y con el caso de Ovidio Guzmán se olvidó la soberanía?
López Obrador entregó el 15 de septiembre de 2023 a Ovidio Guzmán López, “El Ratón”, hijo de “El Chapo”. En su momento pareció una acción forzada por Estados Unidos.
Ahora, en 2026, ese contexto se interpreta de otra manera. Aun así, nunca se afirmó que hubiera intromisión estadounidense.
Trump ha solicitado a México la entrega masiva de criminales entre febrero de 2025 y enero de 2026, y el gobierno así lo hizo, incluso sin apelar al tratado de extradición, con urgencia y sin pedir pruebas.
En efecto, el más beneficiado es México, y la misma filosofía debería aplicarse con políticos criminales. Lo más inquietante ahora es que ya casi ha pasado una semana y Donald Trump no dice nada. Su silencio es inquietante.