Nicaragua enfrenta una crisis de libertad de expresión, porque durante varios años ha existido persecución contra periodistas y medios de comunicación, todo bajo las órdenes del dictador Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo.
El país cerró prácticamente todos los espacios informativos no oficialistas mediante amenazas, encarcelamientos, exilios y leyes que castigan la difusión de información que la dictadura considera “falsa”. Por ejemplo, la Ley Especial de Ciberdelitos castiga con 10 a 15 años de cárcel a quien publique informacion considerada como tergiversada.
Los periodistas exiliados advierten que la censura comenzó con ataques al periodismo, discursos de polarización y reformas legales que terminaron por consolidar un régimen autoritario. “En este momento que estamos haciendo esa entrevista, el gobierno ha desatado una nueva cacería silenciosa contra los periodistas que todavía quedan en Nicaragua”, declaró desde el exilio Wilfredo Miranda.