La temporada de incendios forestales en Europa obligó a España y Francia a adoptar medidas extraordinarias para intentar frenar el avance del fuego; entre ellas, la apertura de grandes brechas en zonas boscosas mediante la tala de árboles, una estrategia con la que buscan impedir que las llamas alcancen nuevas áreas mientras ambos países enfrentan los siniestros más graves del continente.
La emergencia continúa activa en varios frentes y coincide con una temporada que ya rompió los registros de superficie afectada; las autoridades mantienen desplegados a miles de bomberos, quienes trabajan desde hace días para contener incendios impulsados por las altas temperaturas y las condiciones extremas del verano europeo.
España y Francia concentran la mayor emergencia
En España permanecen activos tres grandes incendios en las regiones de Madrid, Toledo y Ávila, donde el fuego ha consumido alrededor de 77 mil hectáreas. A nivel nacional, la superficie devastada durante 2026 ya supera las 150 mil hectáreas.
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En Francia, aunque el incendio registrado cerca de Burdeos dejó de avanzar, las autoridades informaron que todavía no está completamente controlado. El siniestro ha arrasado más de 40 mil hectáreas y provocó la evacuación de unas 220 mil personas, mientras decenas de bomberos han resultado lesionados durante las labores de combate.
La amenaza también se mantiene en Italia, Turquía, Croacia, Alemania, Portugal y Noruega; especialistas advierten que una nueva ola de calor podría reactivar incendios contenidos y favorecer la propagación de incendios de sexta generación, considerados más rápidos, intensos e impredecibles que los registrados en años anteriores.