La policía británica enfrenta una severa crisis institucional y una ola de indignación nacional tras la difusión de las imágenes de las cámaras corporales de los agentes, donde se observa cómo esposaron a Henry Nowak, un estudiante de 18 años, mientras yacía en el suelo agonizando por heridas de arma blanca. La negligencia policial ocurrió el pasado diciembre en la ciudad de Southampton, debido a que los oficiales creyeron ciegamente en la versión falsa de su asesino, Vickrum Digwa, un ciudadano sikh de 23 años, quien alegó falsamente haber sido víctima de un ataque racista por parte del joven.
The bodycam footage of Henry Nowak has just been released.
— Benny Johnson (@bennyjohnson) June 1, 2026
An 18-year-old who was stabbed FIVE TIMES called the police for help.
His attacker told officers Henry was a racist.
So they handcuffed the victim.
Henry told them over and over:
"I've been stabbed."
"I can't…
El caso ha detonado una fuerte tensión racial en todo el Reino Unido tras la condena a cadena perpetua (con un mínimo de 21 años de prisión) dictada este lunes contra Digwa. La indignación escaló a nivel político tras conocerse el perturbador diálogo de la grabación: mientras Nowak suplicaba en el suelo "me apuñalaron" y "no puedo respirar", un oficial le respondió "no creo que haya sido así, amigo", procediendo a colocarle las esposas. Minutos después, al notar la gravedad de las heridas, se las quitaron para iniciar maniobras de reanimación cardiopulmonar, pero ya era demasiado tarde. La tragedia se encuentra en el centro del debate debido a que el agresor utilizó una daga ceremonial (kirpan) que portaba bajo las exenciones religiosas vigentes para la comunidad sikh, alegando inicialmente de forma falsa que Nowak le había tirado el turbante.
El primer ministro, Keir Starmer, calificó las imágenes de "imposibles de ver" y señaló que la policía tiene "serias preguntas que responder" sobre cómo las acusaciones de racismo sesgaron su toma de decisiones. Por su parte, figuras de la oposición populista como Nigel Farage capitalizaron el descontento afirmando con dureza que "el miedo a ser llamados racistas fue mayor que el interés por lidiar con el asesinato de Henry Nowak", trazando paralelismos con el caso de George Floyd en EE. UU. debido a la frase "no puedo respirar". Mientras la ministra del Interior, Shabana Mahmood, hizo un llamado a la calma en el Parlamento advirtiendo contra quienes buscan "lucro político de la tragedia", la policía de Hampshire ya ofreció disculpas públicas y confirmó la renuncia de uno de los oficiales implicados. Las autoridades han extremado la seguridad civil esta noche ante las masivas protestas convocadas a las afueras de la estación central de policía de Southampton por activistas locales y grupos contrarios a la inmigración.
