Las motocicletas, históricamente el principal medio de transporte y trabajo en la sociedad venezolana, se han transformado en el vehículo fundamental de la solidaridad.
Desde el primer día de la tragedia que afectó a la región, decenas de motociclistas armaron la llamada “Caballería de Hierro” para llevar alivio a las zonas más necesitadas.
En un parque de Caracas, este grupo instaló el Centro de Acopio Biker, un punto donde la colaboración ciudadana no solo se cuenta en kilos de comida o medicina, sino en el compromiso humano de sus integrantes.
“He visto que en el momento de más adversidad toda la gente se ha abocado sin importar edad, credo o condición. Tenemos hasta ahora casi 12 mil viajes; en voluntariado eran casi 2,000 personas y hemos movilizado entre 170 y 180 toneladas. Enviarlo en moto es como mandar un camión desarmadito”, explicó Gabriel Chacón, politólogo, especialista en logística y director del centro.
Unen a la nación para llevar el apoyo
El centro de acopio está bajo la dirección compartida de Gabriel Chacón y el médico Leonardo Galván, quienes lograron articular a motociclistas de todos los sectores de la capital venezolana sin distinción de categorías.
“Ha sido una unión en masa en todas las motocicletas: de alta, de baja y de mediana cilindrada. En esta labor la cilindrada no definió a la persona, sino al venezolano”, destacó el doctor Leonardo Galván.Para los voluntarios en ruta, la recompensa no radica en la logística, sino en el contacto directo con quienes perdieron todo. Jóvenes y adultos recorren diariamente las arterias viales con carteles de “envíos gratis” repartiendo suministros de mano en mano.
“No me cuesta nada bajar con la moto los insumos y entregarlos en sus propias manos. Es algo maravilloso cuando la gente te da las gracias; me pongo en los zapatos de ellos”, relató Dinolfo Antonio Becerra, uno de los voluntarios de la brigada.
Una mano y un abrazo a 30 días de la tragedia
A un mes de la catástrofe, los organizadores reconocen el agotamiento físico tras miles de trayectos, pero aseguran que la conmoción y el deber moral los mantienen activos en las calles.
Las autoridades y brigadistas coinciden en que, más allá de la comida o los medicamentos, el acompañamiento emocional resulta indispensable para procesar el duelo de las familias damnificadas.
“Llevas una mano y un abrazo que esa gente necesita; necesitan escuchar y drenar tanto dolor en estos 30 días que están transcurriendo”, concluyó Galván.
El despliegue de la “Caballería de Hierro” continúa activo en Caracas, demostrando que el espíritu solidario de los venezolanos sigue sobre dos ruedas mientras la sociedad siga necesitándolos en estos momentos tan difíciles.