El gobierno mexicano ha seguido una ruta de control de la información similar a la de regímenes autoritarios, sometiendo al Poder Legislativo, controlando el Poder Judicial y ahora apuntando a la libertad de expresión. Bajo la etiqueta de “Seguridad Nacional”, se censura información sobre corrupción, vínculos con el crimen organizado y el narco. Para ello, desaparecieron institutos autónomos como los de Telecomunicaciones y Transparencia, y crearon la Agencia de Transformación Digital como mecanismo de censura.
Recientemente, el gobierno lanzó los llamados “lineamientos generales sobre derechos de las audiencias”, presentados como una medida ciudadana, pero que en realidad buscan proteger al morenismo y bloquear denuncias de corrupción e ineptitud. Además, se contemplan sanciones económicas a radio y televisión por incumplimiento, lo que constituye en los hechos un mecanismo de censura.