Los tradicionales tapetes de Temoaya, elaborados por manos otomíes en el Estado de México, recibieron el reconocimiento como Patrimonio Cultural; sin embargo, detrás de la distinción existe un problema que amenaza la continuidad de este oficio: los artesanos enfrentan dificultades para conseguir la lana necesaria para mantener sus telares trabajando.
Tapetes de Temoaya reciben reconocimiento mientras artesanos luchan por mantener vivo el oficio
A sólo 76 kilómetros de la Ciudad de México, esta actividad forma parte de la identidad de Temoaya desde hace décadas; los primeros talleres de lana surgieron en 1969 y, desde entonces, distintas familias han encontrado en la elaboración de tapetes una fuente de trabajo y una forma de preservar sus raíces.
¿Por qué está en riesgo la elaboración de tapetes de Temoaya?
El problema está en la materia prima; artesanos consultados señalan que la lana de borrego producida en México no cuenta con la resistencia que necesitan para sus piezas, por lo que dependen de material proveniente de Australia.
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La escasez ya ha provocado que algunos habitantes abandonen el oficio y quienes permanecen enfrentan dificultades para cumplir con sus trabajos.
Familias como la de María Esthela Cruz han mantenido esta tradición incluso después de atravesar otros momentos complicados, como la pandemia; ahora consideran que la falta de lana representa uno de sus mayores desafíos: Los artesanos esperan respuestas de las autoridades municipales sobre las acciones para atender la problemática.