La persecución contra el periodismo independiente en Venezuela comenzó con un patrón claro que hoy enciende alarmas en México: el control y la modificación de los órganos reguladores para estrangular legal y económicamente a los medios de comunicación. Así lo advierte la periodista venezolana exiliada Carla Angola, quien vivió en carne propia el acoso del régimen de Nicolás Maduro.
Angola señala que figuras como la nueva Comisión Reguladora de Telecomunicaciones, encabezada por Norma Solano Rodríguez, y los recientes lineamientos sobre medios responden a un instructivo autoritario donde la imposición de multas impagables y el uso del aparato estatal se convierten en armas para asfixiar a las voces críticas y silenciar a quienes exhiben la corrupción oficial.
Para la comunicadora, convertir a los periodistas e investigadores en “enemigos del régimen” es el paso previo a la instauración de una tiranía donde el profesional de la información se ve obligado a asumir la trinchera ciudadana en defensa de las libertades básicas. Angola enfatiza además la peligrosidad de la complacencia geopolítica, advirtiendo que cuando los mandatarios evitan condenar los crímenes de lesa humanidad de dictaduras latinoamericanas o justifican sus prácticas de censura, terminan convirtiéndose en cómplices directos.
Frente a este escenario, alertó que la sociedad no debe normalizar las restricciones a la libertad de prensa, pues el silenciamiento de la información marca el inicio de la pérdida total de la soberanía ciudadana.