Angeline, entra a la clínica de emociones para confesar que está muy cansada de tener que soportar a Sara, su madrastra. Según Angeline, Sara es una controladora y doble cara: frente a otras personas es una pobrecita, pero a puerta cerrada los trata a ella y a sus hermanos de una forma inhumana. Sin embargo, Angeline y sus hermanos viven con Sara, quien además los mantiene. ¿Angeline debería irse a vivir con su mamá?