Dana está desesperada y asegura que su suegra está obsesionada con su hijo y eso le incomoda bastante; él no es, ni será nunca, el remplazo de su padre. Dana advierte que tiene derecho de rehacer su vida ahora que su pareja ya no está. Los problemas fuertes de Dana comenzaron cuando falleció Luis, quien era explosivo y tenía problemas de carácter. Sin embargo, la vida de Dana empezaba a cambiar desde que se fue a vivir con Luis, quien la maltrataba.










