Guillermo, el dueño del bar donde se supone que trabaja Eduardo, revela en la clínica de emociones que Eduardo le debe miles de pesos; asegura que él le ha ofrecido empleo, pero Eduardo se ha negado. Según Eduardo, le pagará pronto pues le salió un negocio. Sin embargo, la verdad sale a la luz y se ventila que Eduardo podría estar planeando un jugoso trato que involucra a su hijo. Ante la confusión, logran sacar a Rocío de sus casillas y decide poner a Eduardo en su lugar.