El tío de Marisol lleva más tiempo sin trabajar que lo que ella lleva siendo adulta. Marisol advierte que si todos lo siguen solapando, él no cambiará en nada. Marisol tiene una hija y vive con su mamá y sus tíos en la misma casa. Además de confesar que siente que vive en un infierno con ellos, se queja de que su tío se la pasa de borracho mientras ella lleva el sustento a la casa.