Montserrat, coreógrafa de Marisol, asegura que sólo es una niña mimada que exagera las cosas, pues confunde maltrato con disciplina. Si Marisol no hace las cosas bien, a Montserrat le toca corregirla. Montserrat dice que sería incapaz de maltratar a alguien; si Marisol no puede con eso, se debería marchar. A Montserrat le gusta mucho su trabajo y niega hacer sufrir a Marisol y a más empleadas. Cabe mencionar que Montserrat sólo hace lo necesario para que Marisol tenga buen físico para cumplir con su trabajo, pues su hermana confió en ella cuando le dio el empleo.