Las sábanas que permanecen almacenadas durante largos periodos requieren condiciones adecuadas para conservar sus fibras y colores. Es por ello que traemos para ti el cómo guardar las de la cama que no se usan con alternativas más sofisticadas. Mientras que así puedes reemplazar la clásica mesa de noche llena de objetos que despejan el dormitorio.
Existen alternativas más sofisticadas que una simple pila dentro del clóset y que, además, aportan orden a cualquier habitación. Es importante mencionar que la limpieza de las sábanas previa al almacenamiento reduce la posibilidad de manchas permanentes, malos olores y proliferación de microorganismos y bacterias, como los que puedes combatir al limpiar el tinaco sin vaciarlo en 4 pasos: quita la lama y la tierra.
Así puedes guardar las sábanas de la cama
Una de las ideas más comunes es utilizar cajas organizadoras de tela con tapa. Este tipo de contenedor protege las prendas del polvo y reduce la exposición a la luz, un factor que puede despintar algunos tejidos con el paso del tiempo.

Otra opción son las canastas de fibras naturales, como las de bambú, siempre y cuando se ubiquen en lugares secos y alejados de fuentes de calor. Cabe mencionar que para tener mayor protección, se recomienda poner fundas de algodón en el interior antes de colocar las sábanas.
Asimismo, puedes utilizar los cajones inferiores de la cama, como lo son los muebles diseñados con almacenamiento integrado. Con esta opción liberas espacio en el clóset y mantienes la ropa de cama protegida del polvo gracias a compartimentos cerrados. Antes de guardar cualquier juego, dóblalas de forma uniforme para aprovechar mejor la capacidad disponible.
Por último, las fundas de algodón transpirable son otras de las opciones, ya que son una barrera para que no se llenen de polvo. Se recomienda evitar a toda costa utilizar bolsas de plástico selladas para almacenamientos de mucho tiempo, ya que pueden retener humedad y provocar malos olores.
