A partir de los 40 años, las sombras blancas pueden convertirse en un gran aliado para ayudarte a mejorar e iluminar tu mirada. No obstante, para que esta técnica rinda el efecto deseado, es esencial colocar un toque en el lagrimal y debajo del arco de la ceja para aportar luz; además, puedes complementar con un acabado satinado en lugar de brillos intensos, si lo que buscas es una mirada más natural. No obstante, también puedes complementar este tipo de delineados para darle vida a una mirada elegante y profesional.
¿Dónde aplicar la sombra blanca para iluminar la mirada?
En el lagrimal: Es importante tomar en cuenta que aplicar una pequeña cantidad de sombra blanca en el lagrimal ayuda a crear un punto de luz en la zona interna del ojo. Si buscas un acabado más discreto, utiliza una brocha para difuminar la zona.
Debajo del arco de la ceja: Para este paso, considera colocar un toque higüero debajo del arco de la ceja, el cual aportará luminosidad y destacará la forma natural del ojo. Si buscas un acabado más elegante, elige una sombra blanca satinada o marfil.

En el centro del párpado móvil: Esta idea está pensada para quienes buscan añadir una dimensión al look. Se debe colocar una pequeña cantidad de sombra clara en el centro del párpado. Combina con tonos beige para crear un contraste elegante.
¿Qué tipo de sombra blanca elegir después de los 45?
Debes tomar en cuenta que con la edad la textura influye en el acabado del maquillaje, por lo que las sombras mate pueden funcionar para looks discretos, mientras que las satinadas aportan luminosidad sin necesidad de recurrir a partículas grandes de brillo. Este tipo de sombras se puede complementar con un delineado blanco sobre la línea del párpado bajo.






