Con el paso del tiempo la piel va cambiando ya que pierde luminosidad y elasticidad. Los primeros signos del envejecimiento son las arrugas, la flacidez y la pérdida de volumen. Esto no tendría por qué interferir a la hora de usar maquillaje, pro si cambia la manera en la que aplica.
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A la hora de elegir una base de maquillaje no debe ser con acabado mate porque a las pieles maduras les acentúa la textura, las líneas de expresión y arrugas. Si a esto le sumamos la piel grasa pues se debe optar por fórmulas que controlen los brillos y absorba el exceso de sebo.
Las personas con piel madura comienzan a perder hidratación, pero eso no es sinónimo de que la grasa desaparezca completamente. Es importante entender que tener brillos, poros visibles e incluso brotes puntuales no son incompatibles con una piel madura.
¿Cómo elegir una base de maquillaje?
El primer paso es poder saber qué tipo de piel se tiene como así también el nivel de cobertura y el acabado que conviene. Para pieles maduras y grasas se recomienda usar fórmulas que ayuden a controlar los brillos sin apagar el rostro. Los mejores son los fluidos, sin aceites y a base de agua.

Conviene buscar una fórmula ligera y flexible, con cobertura modulable y acabado natural o satinado, que permita controlar el exceso de sebo sin resecar la piel ni acentuar las líneas de expresión.
La aplicación también es importante ya que lo ideal es extender la base de maquillaje con una esponja húmeda o una brocha suave y añadir más producto solo donde sea necesario, en lugar de recurrir a capas gruesas. Puedes sellar con polvos matificantes en la frente, la nariz y la barbilla.
Hidratación
Por último, es importante que tengas en cuenta que muchas pieles maduras con grasa no son pieles grasas, sino pieles deshidratadas que intentan compensar produciendo más sebo. Es por esto que debes utilizar cremas hidratantes con regularidad.






