Las sombras de ojos pueden convertirse en grandes aliadas para realzar la mirada después de los 50 años. Sin embargo, elegir ciertos productos y acabados puede generar el efecto contrario al esperado y hacer que el rostro parezca de mayor edad.
Un maquillador profesional, advierte sobre el uso de sombras con brillo y explica por qué pueden acentuar los signos de la edad. Conocer qué acabados elegir y cuáles evitar es clave para lograr un maquillaje favorecedor y luminoso.
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¿Cómo preparar la piel de los párpados?
Antes de aplicar las sombras, es importante limpiar e hidratar la piel de los párpados con productos adecuados para esta zona. Después, se puede utilizar una prebase de ojos para mejorar la adherencia del maquillaje y conseguir un acabado uniforme. Este paso ayuda a prolongar la duración de las sombras y evita que se acumulen en los pliegues.
¿Qué sombras de ojos evitar después de los 50 años?
Las sombras con brillo son una de las opciones que conviene tener en cuenta al elegir el maquillaje después de los 50 años. Según el maquillador Jesús Serrano, este tipo de acabado puede hacer que la mirada parezca más envejecida, por lo que es importante prestar atención a la textura y al efecto que genera sobre los párpados.
Las sombras metalizadas y con partículas brillantes pueden resaltar los pliegues de la piel, especialmente cuando se aplican en todo el párpado móvil. Como alternativa, los tonos mate ofrecen un acabado más uniforme y permiten crear profundidad sin destacar tanto la textura. Los acabados satinados también pueden ser una opción para quienes buscan aportar luminosidad de manera sutil.
En cuanto a los colores, los tonos beige, marrones suaves y rosados permiten crear combinaciones versátiles para el maquillaje diario. La elección dependerá del efecto que se quiera conseguir y de las preferencias personales.
No es necesario eliminar por completo las sombras luminosas del neceser. Se pueden incorporar en pequeñas cantidades y en puntos estratégicos, en lugar de extenderlas por todo el párpado. Así, es posible conseguir una mirada iluminada sin abusar del brillo.






