La tensión ya se respira en el aire este domingo 5 de julio en MasterChef 24/7 pues el momento de conocer al siguiente cocinero eliminado está cada vez más cerca. Y esta noche, el codiciado balcón de salvación depende de un clásico de la repostería que, aunque parece sencillo, ha hecho temblar a más de un cocinero experimentado: los tradicionales buñuelos de viento.
Con el mercado abierto y apenas 35 minutos en el reloj, los participantes tienen que demostrar su técnica al máximo, entregando no solo la fritura perfecta, sino también decoraciones espectaculares de caramelo y una salsa que elevara el plato. Solo uno logró librar el temido reto por equipos.
¿Cómo se prepraran los buñuelos de viento de MasterChef 24/7?
Para quienes buscan replicar esta joya culinaria desde casa sin morir en el intento, Larousse Cocina comparte el secreto para que queden ligeros y crujientes.
La magia comienza con una masa fluida, similar a un atole ligero, que se logra batiendo una taza de leche, dos huevos, 20 gramos de azúcar y dos pizcas de sal, incorporando poco a poco 250 gramos de harina de trigo. El verdadero truco de los profesionales —ese que define el éxito en la televisión— es el reposo de 30 minutos de la mezcla y el control absoluto de la temperatura del aceite, que debe rondar los 125 °C. El molde de metal se calienta primero en el aceite, se escurre y se sumerge en la masa sin cubrir la parte superior. Al volver al aceite, la figura se desprende con suavidad, se dora por ambos lados y, tras pasar por papel absorbente, se revuelca en azúcar con canela.
La historia de los buñuelos de viento
Más allá del drama de la competencia, el buñuelo es un viaje por la historia. Aunque en México su aroma inunda las ferias y las fiestas decembrinas, su origen se rastrea hasta la Antigua Roma, donde se les conocía como "puñuelos" por la forma en que se amasaba la masa con los puños. Con el tiempo, la tradición viajó por España e incluso Cervantes los inmortalizó en Don Quijote como "frutas de sartén".
Existe una leyenda romana que asegura que, por cada buñuelo que se consume, un alma en pena es liberada del purgatorio. Creencia o no, tras ver el exigente nivel del programa de hoy, queda claro que este postre sigue siendo un boleto directo al cielo para el paladar.