Las brasas ardieron con máxima intensidad en la cocina de MasterChef 24/7, y la langosta se convirtió en uno de los protagonistas de la noche de miércoles de batalla por equipos.
Los equipos asumieron el desafío de alimentar a 22 comensales elaborando un banquete completo con dos acompañamientos. Con apenas 50 a 60 minutos de tiempo total, salidas escalonadas de 12 a 15 minutos y un vertiginoso turno de dos minutos para que el capitán y un compañero corrieran al mercado por los complementos, el manejo del fuego fue determinante.
Tratar un producto tan delicado como la langosta sobre el carbón caliente requiere precisión milimétrica para lograr ese aroma ahumado sin resecar la carne.
¿Cómo se prepara la langosta ahumada?
Replicar en casa este plato estrella exige dominar la técnica de cocción indirecta y el control de los aromas que aporta la madera o el carbón:
Con un cuchillo pesado y bien afilado, divide la langosta a la mitad a lo largo, desde la cabeza hasta la cola. Limpia con cuidado la zona digestiva y pincela la carne expuesta con una mezcla de mantequilla derretida, ajo picado, unas gotas de limón y hierbas frescas como romero o tomillo.
Para lograr ese matiz característico sin abrasar el marisco, coloca astillas de madera aromática (como manzano o cerezo) previamente humedecidas sobre las brasas. Coloca las piezas en la parrilla primero con la carcasa hacia abajo, alejadas del fuego directo, para que el vapor del caparazón cocine la carne y absorba el humo denso.
Tras unos minutos de cocción indirecta, voltea la langosta unos segundos hacia el fuego directo solo para dorar la superficie. La carne debe lucir firme, blanca y ligeramente opaca; retirarla a tiempo evita que adquiera una textura gomosa.
Una vez que domines esta técnica lograrás sorprender a tus comensales, desde los invitados en casa, hasta a uno de los exigentes Chefs de MasterChef 24/7.