En MasterChef 24/7, el dominio de las recetas regionales resulta clave para conquistar a los jueces, y entre los platillos más icónicos destaca la preparación de los frijoles puercos estilo Sonora y Sinaloa para acompañar carnes asadas, guisados o botanas festivas.
Aunque, según explica Larousse Cocina, existen variaciones familiares que incorporan manteca, tocino o salchicha, la esencia de este manjar radica en la cremosa unión del frijol refrito con la potencia del chorizo, el toque aromático del chile y el queso fundido.
¿Cómo se preparan los frijoles puercos estilo Sonora?
Para replicar los frijoles puercos estilo Sonora, una delicia norteña en casa, se requieren elementos sencillos de conseguir:
- 2 tazas de frijoles cocidos (bayos o pintos)
- 170 gramos de chorizo (de cerdo o de soya)
- 1 cucharada de aceite vegetal o manteca
- 3/4 de taza de caldo de frijoles o agua
- 4 cucharadas de chiles jalapeños en escabeche picados
- 1 taza de queso rallado que funda bien (como queso Chihuahua)
- Sal al gusto
La clave para lograr ese cuerpo untuoso que caracteriza a los banquetes norteños requiere seguir un procedimiento directo y bien sazonado:
En un sartén amplio a fuego medio, calienta la cucharada de aceite o manteca y fríe el chorizo durante aproximadamente diez minutos, removiendo constantemente hasta que quede bien dorado y libre de humedad.
Procesa los frijoles cocidos junto con un poco de su caldo hasta obtener una consistencia tersa y sin grumos. Si notas la mezcla demasiado densa, añade pequeños chorritos de líquido.
Vierte los frijoles licuados sobre la sartén con el chorizo caliente. Mezcla vigorosamente para integrar la grasa del embutido, añade los chiles jalapeños picados y ajusta el punto de sal.
Agrega el queso rallado y remueve a fuego bajo hasta que quede completamente derretido e incorporado a la pasta.
Sirve de inmediato acompañados de totopos o tortillas de harina recién hechas. Si te sobra preparación, el blog Piloncillo y Vanilla asegura que puedes guardarla hasta por cinco días en refrigeración o tres meses en congelación, recalentando siempre con un toque de agua para devolverle su suavidad original.
