Los cocineros de MasterChef 24/7 están sometidos a la presión de mejorar y entregar el 100% en cada prueba. Sin embargo, esto no siempre es tan sencillo y los regaños terminan haciendo estragos en su estado de ánimo, justo como le pasó a Pablo, quien luego de varias derrotas y llamadas de atención, se quebró y terminó entre lágrimas mientras dos de sus compañeras trataban de consolarlo.